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Autora: María Merino

La respuesta definitivamente es: SÍ.

Para entender mejor estas reflexiones, partimos de la base del marco conceptual definido por la Organización Mundial de la Salud sobre los denominados determinantes sociales de la salud (DSS). Estos se definen como «las circunstancias en que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen, incluido el conjunto más amplio de fuerzas y sistemas que influyen sobre las condiciones de la vida cotidiana» (1).

A su vez, en su marco conceptual, la Organización Mundial de la Salud distingue entre determinantes sociales estructurales e intermedios (1) (Figura 1):

  • Los determinantes estructurales incluyen al contexto socioeconómico y político en el que se produce y distribuye poder y otros recursos valiosos de manera desigual entre distintos grupos sociales en términos de clase social, género y etnia-raza. Las desigualdades sociales, a su vez producen inequidades en la salud y el bienestar de la población, entendidas como diferencias injustas y evitables en las que los grupos sociales desventajados tienen sistemáticamente peores resultados de salud que los grupos sociales privilegiados.
  • Los determinantes intermedios son aquellas condiciones de vida y trabajo más próximas a la realidad cotidiana de las personas: condiciones de empleo y trabajo, las condiciones de vivienda, el transporte, las condiciones psicosociales, entre otras. Es importante señalar, que en este marco conceptual subyace una cadena causal en la que los determinantes estructurales se entienden como las causas de los determinantes intermedios.

Figura 1. El marco conceptual de los determinantes sociales de la salud.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud (1).

Aplicando esta teoría, podemos trasladar los conceptos hacia el ámbito de la inmunidad. En plena epidemia de gripe (2) abundan los mensajes sobre cómo reforzar el sistema inmunitario. El Dr. Alfredo Corell, en su excelente actividad divulgadora, explica que la inmunidad está modulada por el sexo, la edad e incluso el momento del día, y señala hábitos que favorecen nuestras defensas (3) (Figura 2):

  • Dormir bien (en cantidad y calidad; en caso de siestas, que sean cortas).
  • Realizar actividad física moderada (evitar el sedentarismo).
  • Mantener una alimentación saludable (evitar ultra/procesados).
  • Reducir el estrés (y cuidar la salud emocional).
  • Mantener una higiene razonable (sin excesos).
  • Evitar sustancias tóxicas.
  • Vacunarse como medida preventiva.
  • Socializar (con amistades y familiares).

Figura 1. Elementos que activan la inmunidad.

Fuente: Elaboración propia a partir de (3).

Aunque estos elementos no sustituyen la genética, el rendimiento inmunitario sí puede mejorar o empeorar a través de nuestros hábitos diarios. Ahora bien, dichos hábitos vienen influenciados por factores que no tienen un carácter primordialmente individual, sino social. Aquí entran en juego los DSS, fundamentales para entender las inequidades en salud, que hemos definido al inicio de este artículo.

Hace ya dos décadas se subrayaban varios ejes clave (vigentes en la actualidad) sobre cómo lo social moldea la salud (4).

  1. La pendiente social. A menor posición socioeconómica, menor esperanza de vida y mayor carga de enfermedad.
  2. El estrés. La exposición sostenida a circunstancias estresantes perjudica la salud y acorta la vida.
  3. Los primeros años de vida. El apoyo a las familias y el desarrollo temprano influyen en la salud durante todo el ciclo vital.
  4. La exclusión social. Pobreza, marginación y discriminación deterioran la salud.
  5. El trabajo. A menos control y más estrés laboral, mayor riesgo de enfermedad.
  6. El desempleo. El empleo estable mejora salud y bienestar; el paro se asocia a peor salud y mayor mortalidad.
  7. El apoyo social. Redes y vínculos sólidos mejoran la salud.
  8. La adicción. El consumo está moldeado por el entorno social, no solo por elecciones individuales.
  9. Los alimentos. El acceso a alimentos saludables es también una cuestión política y estructural.
  10. El transporte. Sistemas que fomenten caminar, pedalear y un buen transporte público favorecen la salud.

A medida que envejecemos, la capacidad de nuestro sistema inmunitario para responder eficazmente a los patógenos disminuye (fenómeno conocido como inmunosenescencia), mientras los DSS nos acompañan durante toda la vida. De hecho, la evidencia muestra una fuerte correlación entre marcadores de inmunosenescencia y múltiples determinantes sociales, incluidas disparidades raciales/étnicas, nivel educativo, estatus socioeconómico, vivienda e ingresos (5).
Comprender y mitigar los efectos de la inmunosenescencia es fundamental para desarrollar intervenciones que respalden respuestas inmunitarias sólidas en la población (5), incluidas las mencionadas anteriormente (Figura 2). Sin embargo, esto debe ir acompañado de políticas públicas que hagan frente a los determinantes sociales y económicos de la salud.
En otras palabras: aunque sepamos qué es el “plato de Harvard” o que el ejercicio es saludable, el tiempo disponible para comprar productos saludables, cocinar sano, moverse o descansar adecuadamente (condicionado por el estrés laboral, las dificultades de conciliación y la “vorágine” cotidiana) puede hacerlo inviable. Por eso, es necesaria una combinación de hábitos individuales y cambios estructurales que incluyan políticas que ayuden a tomar “decisiones más saludables” en nuestro día a día, mejoren la resiliencia inmunitaria y reduzcan las inequidades. Abordar apropiadamente los determinantes sociales no solo implicaría mejorar la inmunidad, sino también los resultados en salud en general (6).

Referencias
1. Organización Panamericana de la Salud. Determinantes sociales de la salud [Internet]. 2025 [citado 4 de diciembre de 2025]. Disponible en: https://www.paho.org/es/temas/determinantes-sociales-salud#marco

2. Instituto de Salud Carlos III. Informe semanal de vigilancia de infecciones respiratorias agudas (SiVIRA). Semana 47, año 2025 [Internet]. Madrid: Instituto de Salud Carlos III; 2025 [citado 4 de diciembre de 2025]. Disponible en: https://docsivira.isciii.es/informe_semanal_SiVIRA_202543.html

3. Entrevista a Alfredo Corell: Inmunidad en forma [Internet]. La aventura del saber. RTVE; 2025 [citado 4 de diciembre de 2025]. Disponible en: https://www.rtve.es/play/videos/la-aventura-del-saber/alfredo-corell-inmunidad-forma/16798405/

4. Ministerio de Sanidad y Consumo. Los determinantes sociales de la salud. Los hechos probados [Internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo; 2003 [citado 4 de diciembre de 2025]. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/promoSaludEquidad/equidadYDesigualdad/docs/hechosProbados.pdf

5. Wrona MV, Ghosh R, Coll K, Chun C, Yousefzadeh MJ. Frontiers | The 3 I’s of immunity and aging: immunosenescence, inflammaging, and immune resilience. Frontiers in Aging. 2024;5:1490302.

6. Ruiz Álvarez M, Aginagalde Llorente AH, del Llano Señarís JE. Los determinantes sociales de la salud en España (2010-2021): una revisión exploratoria de la literatura. Revista Española de Salud Pública. 2022;96:e202205041.